FASCITIS PLANTAR

Introducción

La fascia plantar es una estructura acintada formada por tejido colágeno que se localiza en la planta del pie y que se expande, a modo de abanico, desde el hueso del talón o calcáneo, hasta la región anterior del pie. Su misión es la de amortiguar los impactos y dar soporte al pie cuando caminamos, corremos o saltamos. 

Es una de las lesiones más habituales en el corredor debido a la repetición de impactos sobre los pies, durante kilómetros y kilómetros. Además de los impactos, otros factores que influyen en la alteración de la función y el desarrollo de la enfermedad son el peso, la altura, la edad o tener una pierna más corta que otra. Sin embargo, el factor que parece influir de manera dominante en el corredor es el tipo de pisada.

Una pisada inadecuada favorece y aumenta los microtraumatismos de repetición sobre la fascia plantar, provocando inflamaciones repetidas. A largo plazo estos procesos inflamatorios se traducen en un deterioro del colágeno de la fascia y no una inflamación, por lo que en los últimos años estamos cambiando la terminología de fascitis (inflamación) por fasciosis (degeneración) y, a su vez,  la manera de enfocar el tratamiento, ya que hemos pasado de actuar con antiinflamatorios a utilizar terapias regenerativas. 

Tratamiento

Aunque creemos que, cuando se manifiesta la clínica el problema ya es crónico, en las fases de reagudización pueden estar indicadas medidas antiinflamatorias (hielo, fármacos antiinflamatorios), reposo y fisioterapia convencional (estiramientos, electroterapia, masaje…), pero el tratamiento final ha de ir orientado a corregir el origen del problema y regenerar los tejidos dañados.

En el caso del corredor es fundamental identificar si el origen de la lesión es el tipo de pisada, para lo que se tendrá que realizar un estudio biomecánico de la pisada y confección de un soporte plantar. Una vez corregida la causa primaria, la alteración de la pisada, abordaremos la reparación y regeneración del colágeno de la fascia.

Las técnicas para regenerar este tejido son varias y su aplicación dependerá del tiempo de evolución, la gravedad de la lesión y las características del paciente.

Asociado a estas técnicas se aconsejarán unos ejercicios de estiramientos de toda la cadena muscular posterior de la pierna, músculos isquioperoneotibiales, soleo, gemelos y del tendón de Aquiles, sin olvidar los estiramientos específicos para la musculatura y fascia plantar y el trabajo excéntrico.  

En el caso de que todos los tratamientos anteriores no hayan dado el resultado esperado, se puede plantear la opción quirúrgica. 

La cirugía consiste en “soltar” parcialmente la fascia en la zona de su inserción en el hueso del talón, donde está la zona dañada. Puede hacerse de forma percutánea, es decir, sin usar una incisión estándar, con una mínima incisión, siendo de esta forma posible también resecar el espolón calcáneo. También puede introducirse una pequeña óptica para hacer la liberación o fasciotomía de forma endoscópica.

En casos rebeldes o de fracaso de todo lo expuesto anteriormente se debe realizar una exposición abierta de la zona y hacer fasciotomía parcial o total  además de liberación de las ramas nerviosas que pueden verse afectadas por el proceso crónico.

La reincorporación a la vida deportiva puede llevar semanas o, en algunos casos muy cronificados meses realizando un entrenamiento progresivo de la fuerza, resistencia y propiocepción, readaptando al paciente a la nueva situación del pie, para evitar que la pisada sea dolorosa, y no se obtenga el beneficio pretendido con la intervención quirúrgica.

Fuente: tulesióndeportiva.com

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